Archivo de la categoría: administración

Diario de un Ecónomo Primerizo

Es verano. Al menos en Europa. El curso ha sido duro y necesitamos descanso. Así que, por esta vez, dejamos la teoría y pasamos al relato. Es la historia autobiográfica de un ecónomo local. sus primeras sensaciones. Sus primeros problemas. Quién sabe si algunas de las cosas que dice nos pueden hacer pensar un poco en algún rato libre sobre lo que es y debe ser nuestro ministerio como administradores y servidores de nuestros hermanos y hermanas. Seguir leyendo Diario de un Ecónomo Primerizo

Asumir riesgos

En economía siempre hay muchas posibles soluciones o respuestas a los problemas que se nos plantean. Un buen administrador debe ser capaz de asumir riesgos. Su trabajo fundamental es decidir. Decidir entre las diversas alternativas tratando de conciliar las múltiples necesidades presentes y futuras con los recursos, siempre escasos por definición. No hay una sola solución. No hay una sola respuesta. No es verdad eso de que no podemos hacer otra cosa. Hasta el posponer la decisión es ya tomar un camino concreto. Seguir leyendo Asumir riesgos

Los proveedores

Los administradores trabajan con muchos proveedores de diversos servicios y productos. Los proveedores son ya casi parte de nuestra vida. A veces, hay años de relación que hasta dan lugar a buenas amistades. Pero son siempre relaciones que están mediadas por una relación comercial. Eso conviene tenerlo en cuenta a la hora de aceptar precios o de mantener esa relación comercial con el proveedor de siempre, de toda la vida, ése que es casi de la familia. Porque es posible, sólo digo que es posible, que a veces nos engañen aprovechándose de nuestra buena voluntad y de esa relación de años. Seguir leyendo Los proveedores

Procrastinar

Todos los años por diciembre la Fundeu (Fundación del Español Urgente) hace pública la que en su opinión es la palabra del año. Este año pasado, 2018, fue “microplásticos”. Pero en segundo lugar, quedó “procrastinar”, que para nuestro tema es mucho más interesante. Procrastinar significa según la Real Academia “diferir, aplazar”. Digo que es interesante para nuestro tema porque me parece que es una de las grandes tentaciones de todo gobernante cuando se encuentra ante decisiones difíciles. Y los que están en la administración de los institutos religiosos no están liberados de esa tentación. Ni siquiera por aquello de la “gracia de estado”, que se decía antes.

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Serenos en medio de la tormenta

 

Es tiempo de repasar las cuentas del año recién terminado. Posiblemente veamos que los resultados de nuestras inversiones financieras no han sido muy buenos. En realidad, han sido muy malos. Pésimos. Los mercados financieros (bolsa, renta fija…) han caído hasta un 15% entre enero y diciembre. Las inversiones de nuestras instituciones, con suerte, se han quedado en una caída del 5% o algo más. Eso, siempre en proporción a lo que tenga invertido cada institución, puede ser mucho dinero. Es para ponerse nerviosos. Y, sin embargo, creo que es el momento para la serenidad. Para mantenerse serenos en medio de la tormenta. Por mucho que la tormenta haya sido de aúpa, como diría mi madre.

Ya hablé en otro momento de la volatilidad de los mercados financieros (“la volatilidad y la tranquilidad” se titulaba. Lo hice precisamente un verano en que hubo unas caídas fortísimas en las bolsas europeas. Aquel fue un momento de volatilidad. Luego las tornas cambiaron y los mercados se tranquilizaron. Hay que reconocer que lo de este año ha ido algo más allá de la volatilidad, que se refiere más bien a la imagen de los dientes de sierra: mercados que suben y bajan continuamente con fuerza. Lo de este año han sido directamente bajadas y caídas. Sobre todo, en la segunda mitad del año. La incertidumbre ha sido general en el mundo económico (que si el brexit, que si la política norteamericana, que si el ascenso de la extrema derecha, que si la guerra comercial China-USA…).

Todo son razones para el miedo. Como dicen los economistas “nada hay más miedoso que un billete de un dólar”, indicando que la economía aborrece de la incertidumbre y quiere seguridad de que las reglas del juego no van a cambiar. Los conflictos y los cambios siempre crean incertidumbre, miedo ante el futuro. Y eso les pasa a los inversores. El dinero huye y los precios (los intereses, los rendimientos, los beneficios) bajan. Y se produce otra paradoja: “la bolsa es el único mercado en que cuando hay rebajas, la gente sale corriendo.”

La clave está en mantenerse serenos en medio de la tormenta y mirar a la realidad con perspectiva, a medio y largo plazo. Porque los institutos religiosos no invertimos en el mundo financiero con ánimo de ganar dinero en el compra hoy y vende mañana. No nos dedicamos a la especulación. Invertimos en ese mercado con el objetivo de a) preservar el valor de nuestro capital financiero a medio y largo plazo y b) obtener a medio y largo plazo unos rendimientos estables y justos que nos permitan acometer nuevos proyectos y asegurar los que ya tenemos siempre al servicio de la misión.

No podemos ni debemos mirar el resultado de nuestras inversiones a un plazo tan corto como un año. Hay que echar la mirada con más perspectiva. En estos mercados hay años que se gana y años que se pierde. No se puede ganar todos los años. Tampoco se pierde todos los años. En una congregación eché las cuentas sobre diez años de inversiones financieras y descubrí que de media se había ganado un 1,5% por encima de la inflación. Había años en que se había perdido y años en que se había ganado. Pero lo importante era esa media. Mirar siempre a largo plazo y evitar el cortoplacismo (hay otro blog dedicado a este tema del cortoplacismo), debería estar entre los criterios que no debemos olvidar nunca. Para no desesperarnos, para no ponernos nerviosos y para mantenernos serenos en medio de la tormenta.

Entre Nochebuena y Nochevieja

Este blog se viene publicando desde hace más de tres años puntualmente cada quince días. Éste toca publicarlo, como dice el título entre Nochebuena y Nochevieja. No creo que sea un tiempo para sesudas reflexiones, ni para denuncias proféticas ni sugerencias atinadas. Simplemente, echo la mirada hacia atrás y creo que ha valido la pena tanto escribir. Y que es posible que a alguien le haya ayudado. Con eso es suficiente. Y ya me siento contento. Seguir leyendo Entre Nochebuena y Nochevieja

La autonomía de las comunidades y obras

Cada vez que planteo en cualquier foro que hay asuntos que hay que llevar de forma centralizada desde la administración provincial, siempre hay alguien que me responde diciendo que hay que respetar la autonomía de las comunidades y obras. Más aún, me dice que hay que respetar la “justa” autonomía de las comunidades y obras. Como si la idea de centralizar estuviese conectada directamente con la injusticia o supusiese la invasión de competencias que no son suyas. Seguir leyendo La autonomía de las comunidades y obras

Un servicio basado en la confianza

A base de hablar de hablar de las grandes líneas que deben orientar las decisiones económicas de los institutos y de hacer altas reflexiones sobre la economía de los institutos, es posible que se nos olvide que esto de la economía es un servicio y que su objetivo final es servir al bienestar de las personas. Un servicio basado en la confianza. La confianza en sus hermanos y hermanas tiene que ser la actitud básica con la que el administrador realice su servicio. Seguir leyendo Un servicio basado en la confianza

Lo importante son los criterios

El último documento de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y la Sociedades de Vida Apostólica (Economía al servicio del carisma y de la misión) nos lo recuerda con claridad. Los institutos deberían elaborar un Directorio y un Reglamento en torno al tema de la economía. Los dos documentos son tarea urgente. Pero nosotros debemos tener claro que lo importante son los criterios. Es decir, que el Directorio es lo importante. Y que el Reglamento, en realidad, no es más que la expresión de las normas prácticas, de las consecuencias, de los corolarios, que brotan de los criterios definidos en el Directorio. Vamos que lo importante son los criterios. Seguir leyendo Lo importante son los criterios

La gestión del cambio

Cambiar la forma de hacer las cosas es siempre complicado. Supone dejar de lado los hábitos, las costumbres, las inercias, el “siempre se ha hecho así”. E implica entrar en terrenos desconocidos y nuevos. La incertidumbre, las dudas sobre sí el cambio será a mejor o a peor, nos paralizan. Esto se aplica a la administración y a la espiritualidad. Al gobierno de una nación y al gobierno de la iglesia. Y, por supuesto, al gobierno de los institutos religiosos. Por eso es tan importante hacer muy bien la gestión del cambio. Seguir leyendo La gestión del cambio

Más sobre las tarjetas de crédito

Pertenecemos a instituciones centenarias, los institutos religiosos, que se enmarcan a su vez en una institución milenaria, la Iglesia. Quizá sea esa la razón por la que es difícil de asumir los cambios. Los cambios que vamos haciendo nosotros mismos. Y los cambios que nos vienen impuestos por los cambios que se producen continuamente en la sociedad en la que vivimos. Tanto es así que solemos llegar tarde. Para cuando nos “ajustamos” a la nueva realidad, resulta que esa realidad ya ha cambiado. Algo así nos está pasando con las tarjetas de crédito o, dicho más en general, con los medios de pago. Seguir leyendo Más sobre las tarjetas de crédito

Ni factura ni IVA

En España, desde donde escribo estos comentarios, es tiempo de verano. Y verano es un tiempo en el que en muchas casas religiosas se suele aprovechar para hacer algunas reparaciones: pequeños arreglos de pintura, fontanería, electricidad… Cuando llega el momento de pagar, a veces, la persona que ha hecho la reparación dice que mejor si le pagamos en efectivo y a cambio nos da una nota o recibo simple. Ni factura ni IVA. Seguir leyendo Ni factura ni IVA

Contabilidad, imagen fiel

Es una de las pocas cosas que se me quedaron grabadas cuando estudié contabilidad hace ya unos cuantos años. Es que la contabilidad tiene que ser la imagen fiel de la realidad económica contabilizada. Contabilidad, imagen fiel. Dos términos o dos ideas, que se mantienen unidas en mi memoria. Sin contabilidad bien hecha, no puede haber imagen fiel. Y si la contabilidad no es imagen fiel de la realidad, entonces es que no sirve para nada, porque no sirve para tomar decisiones económicas bien fundamentadas.  Seguir leyendo Contabilidad, imagen fiel

La CIVCSVA y las inversiones financieras

No hay duda de que las inversiones financieras son hoy para muchos institutos religiosos una fuente importante de ingresos. Pero también parece que la CIVCSVA y las inversiones financieras no se terminan de entender bien. Lo digo porque en el último documento publicado por aquélla (Economía al servicio del carisma y de la misión) el espacio dedicado a las inversiones financieras (un número) es mínimo frente al dedicado a las inversiones, ventas o compras, en bienes muebles e inmuebles (once números). Seguir leyendo La CIVCSVA y las inversiones financieras

Los pobres y la financiación

Hay muchas congregaciones que se dedican a trabajar con los pobres y en favor de los pobres. Muchas de sus actividades concretas se dirigen a tratar de servirlos, de ayudarlos en sus necesidades, de acompañarlos. Viven entre ellos. Viven con ellos. Se hacen hermanos y hermanas. Así dan testimonio vivo del Evangelio. Pero todas esas actividades necesitan financiación. Así los pobres y la financiación son dos términos que se ponen en relación inevitablemente. Seguir leyendo Los pobres y la financiación

Nuevo documento de la CIVCSVA

Aquí está ya el nuevo documento de la CIVCSVA. Ya está publicado. Tiene como título  Economía al servicio del carisma y de la misión. Son 136 páginas (paginitas más bien por su tamaño) de documento que quiere poner por escrito unos criterios e indicaciones que orienten la economía de los institutos religiosos. Se ha hecho esperar pero al final todo llega. Ahora hay prisa por leerlo, por ver qué dice, por separar las exhortaciones parenéticas de las indicaciones más concretas, por revisar en qué nos afecta y que nuevos trabajos y cuidados nos va a echar encima. Seguir leyendo Nuevo documento de la CIVCSVA

Proyectos pastorales y base económica

Me encuentro con una conocida, ecónoma provincial en su congregación, charlamos un rato y me comenta que está muy enfadada porque el resto de su gobierno provincial, de sus hermanas, parece que no son capaces de poner en relación proyectos pastorales y base económica. Es decir, que no se dan cuenta de que los nuevos proyectos pastorales deben tener una base económica que necesariamente los tiene que sustentar. Seguir leyendo Proyectos pastorales y base económica

El precio de la paz

Hablando con un buen amigo mío, también dedicado a estos menesteres de los dineros en la vida religiosa, me dijo que uno de los asuntos que había que considerar en la economía de los institutos religiosos era el precio de la paz. De buenas a primeras no le entendí. Pedí que me lo explicase. Lo hizo. Y entonces se me hizo la luz suficiente para entender que la paz también tiene un coste, que en ocasiones, aun resolviendo un problema a corto plazo, puede ser tan oneroso que podría comprometer el futuro de la institución a largo plazo (y aquí vuelve a aparecer el tema del patrimonio estable). Seguir leyendo El precio de la paz

Poco a poco

Llevo tres años escribiendo este blog. Cada quince días trato de señalar un problema y de dar algunas pistas que nos puedan ayudar a salir adelante, a encontrar soluciones prácticas. Cada quince días. Y entiendo que haya algún lector que se pueda sentir un poco “estresado”. Hay muchas cosas que hacer y el tiempo y las fuerzas disponibles parece que nunca llegan para todo. Hoy me gustaría decirles que todo se puede hacer pero poco a poco. Seguir leyendo Poco a poco

El Consejo de Economía

Supongo que el Consejo de Economía es algo que ya existe en todos los institutos religiosos tanto a nivel general como provincial. Aunque quizás este “suponer” sea mucho suponer. Pero debería ser así porque lo pide expresamente el Código de Derecho Canónico en su canon 1280: “Toda persona jurídica ha de tener su consejo de asuntos económicos, o al menos dos consejeros, que, conforme a los estatutos, ayuden al administrador en el cumplimiento de su función.” El canon no dice más pero debería ser suficiente para obedecer a lo mandado. Seguir leyendo El Consejo de Economía

Informar de economía con claridad

Este es uno de los grandes retos que tiene cualquier ecónomo o administrador de una institución religiosa, de una comunidad o de una provincia: informar de economía con claridad y transparencia a sus hermanos o hermanas. Sobre todo cuando de esa información dependen decisiones tan importantes como unos presupuestos o una inversión inmobiliaria o una gran obra. El hecho de que no entiendan nada de economía no es disculpa. No se puede salir de la reunión diciendo que “es que no entienden nada”. Seguir leyendo Informar de economía con claridad

Rodeados de papeles y carpetas

La oficina del ecónomo suele estar llena de papeles y carpetas. Es natural. A su oficina llegan los más diversos asuntos. Lo primero, claro, multitud de facturas. Pero también llegan los extractos de las cuentas corrientes y los recibos bancarios, contratos, informes de las inversiones financieras, los documentos correspondientes a los impuestos pagados o por pagar, algún que otro informe jurídico, poderes notariales, escrituras de propiedad y compraventa. Seguir leyendo Rodeados de papeles y carpetas