Archivo de la categoría: ahorro

Los proveedores

Los administradores trabajan con muchos proveedores de diversos servicios y productos. Los proveedores son ya casi parte de nuestra vida. A veces, hay años de relación que hasta dan lugar a buenas amistades. Pero son siempre relaciones que están mediadas por una relación comercial. Eso conviene tenerlo en cuenta a la hora de aceptar precios o de mantener esa relación comercial con el proveedor de siempre, de toda la vida, ése que es casi de la familia. Porque es posible, sólo digo que es posible, que a veces nos engañen aprovechándose de nuestra buena voluntad y de esa relación de años. Seguir leyendo Los proveedores

Unificar

Vivimos en un mundo globalizado pero los institutos religiosos parece que se empeñan a veces en vivir en el pasado. Queremos que cada comunidad haga su guerra y sus compras y sus negocios. Para como decía en el blog anterior, respetar la autonomía de las comunidades. Así que vivimos en la contradicción de que somos capaces de montar cooperativas para que los pobres se unan y puedan obtener mejores servicios a mejores precios, pero nosotros preferimos mantenernos autónomos y hacer cada uno lo suyo aunque nos resulte más caro. Y, a algunos, Cuando oyen el término unificar servicios o proveedores o empresas casi que se les ponen los pelos de punta. Seguir leyendo Unificar

La autonomía de las comunidades y obras

Cada vez que planteo en cualquier foro que hay asuntos que hay que llevar de forma centralizada desde la administración provincial, siempre hay alguien que me responde diciendo que hay que respetar la autonomía de las comunidades y obras. Más aún, me dice que hay que respetar la “justa” autonomía de las comunidades y obras. Como si la idea de centralizar estuviese conectada directamente con la injusticia o supusiese la invasión de competencias que no son suyas. Seguir leyendo La autonomía de las comunidades y obras

El ahorrador astuto

El otro día me encontré con un amigo, dedicado también a estas labores de la economía y me enseñó un libro que estaba leyendo: “El ahorrador astuto”. Estaba escrito por un periodista especializado en temas de inversiones y mercados financieros, Rafael Rubio Gómez-Caminero. La curiosidad me pudo. Enseguida me hice con él y me duró entre las manos menos de lo que dura un caramelo en la puerta de un colegio. Seguir leyendo El ahorrador astuto

¿Dónde anotamos lo que no ganamos? ¿Y lo que no ahorramos?

A final de año hacemos las cuentas, metemos todos los datos en la contabilidad, y tratamos de evaluar el resultado del año. Si es positivo, nos sentimos contentos. No pretendemos grandes ganancias. Es suficiente con no perder dinero y que sobre un poco para aportar al gobierno general de nuestras instituciones o ahorrar para cuando vengan momentos de dificultad. Si es negativo, miramos y remiramos las cuentas a ver dónde puede estar el problema pero sin preocuparnos demasiado, que para eso está el sobrante del año anterior. Pero quizá todavía se puede hacer algo más.  Seguir leyendo ¿Dónde anotamos lo que no ganamos? ¿Y lo que no ahorramos?

Eso de los fondos éticos

Se está hablando mucho de los fondos éticos de inversión. No está mal que se hable de ellos. Nos recuerdan a los institutos religiosos que, a la hora de invertir nuestro dinero en productos financieros, tenemos que salvar algunos criterios éticos, que el máximo beneficio no puede ser el único objeto de esas inversiones, que tenemos obligación, en la medida de lo posible, de saber qué hacen los gestores de esos fondos con nuestro dinero. Seguir leyendo Eso de los fondos éticos

¿Y cuándo no se tiene dinero? Administrar la escasez

Estoy seguro de que los lectores habituales de este blog han entendido perfectamente la idea de las dos últimas entradas: cuando se tiene mucho dinero existe la tentación de administrar mal porque fácilmente nos dejamos dominar por la idea de que los recursos son tantos que parecen inagotables. Pero soy consciente de que no todas las congregaciones tienen esa tentación.  Seguir leyendo ¿Y cuándo no se tiene dinero? Administrar la escasez

Tener dinero puede ser un problema (1)

Anda medio mundo buscando hacerse rico de cualquier manera y voy yo y digo que tener dinero es un problema. Pues cada vez me convenzo más que sí, que tener mucho dinero es un problema que afecta mucho a la buena administración. Y que es un problema que afecta a más de una congregación. En otras palabras: cuando hay mucho dinero aparece la tentación de hacer una mala administración, de derrochar. El problema se siente menos porque… “como hay mucho dinero”. Seguir leyendo Tener dinero puede ser un problema (1)

Planificar a medio y largo plazo

Administrar significa distribuir los recursos (siempre escasos por definición) entre las necesidades (siempre muchísimas también por definición). Al fin y al cabo eso es lo que hacen los padres cuando van a la compra y tienen que distribuir sus escasos recursos (el dinero que lleva en la cartera) entre las necesidades tan variadas de los miembros de su familia, ellos mismos y sus hijos. Las necesidades son múltiples. Hay que comprar ropa. A unos les hace más falta que a otros. Hay que comprar alimentos. Hay que atender a los diversos gastos fijos de la casa (electricidad, gas, agua, seguros…). Hay que apartar dinero para el dentista… Seguir leyendo Planificar a medio y largo plazo

Nuestras pensiones

He aquí una cuestión seria para nuestro futuro. Para el futuro de los institutos pero, sobre todo, para el futuro de las personas que los forman. La cuestión es sencilla. La mayoría de religiosos y religiosas han estado cotizando desde el año en que entramos en la Seguridad Social, en que comenzamos a pagar el RETA (Régimen Especial de Trabajadores Autónomos), allá por los primeros ochenta del siglo pasado, por la mínima. Eso nos garantiza obviamente una pensión mínima. Los que se jubilan hoy están recibiendo poco más de 600 euros mensuales. Eso, no hay que pensar mucho, no cubre los gastos de una persona jubilada. Apenas un poco más de la mitad. Seguir leyendo Nuestras pensiones

Una Propuesta (quizá) Interesante

Hay un punto en las economías de los institutos que habrá que cuidar con mucho mimo desde ya. Se trata de todo lo referente a las inversiones financieras. Por la sencilla razón de que la vida de muchos institutos ya depende más de sus rendimientos que del trabajo de sus miembros. Porque la mayoría se dedican a apostolados gratuitos o porque la edad ha hecho que los ingresos por salarios hayan disminuido. Seguir leyendo Una Propuesta (quizá) Interesante