Religiosas Ecónomas

La mayoría de los lectores de este blog son mujeres. La mayoría son religiosas. La mayoría son ecónomas o administradoras. El domingo pasado hemos celebrado el Día Internacional de la Mujer. No puedo menos que dedicar unas líneas a felicitaros, a daros las gracias por vuestro trabajo, por vuestra entrega, por vuestra generosidad. Por dedicaros a un servicio que muchos no valoran adecuadamente pero que es fundamental e imprescindible para la misión y el carisma de vuestras instituciones. Ser religiosa ecónoma es una forma maravillosa de hacer reino, de construir fraternidad a base de servicio.

Una de las primeras entradas de este blog se titulaba precisamente Ser ecónomo, un auténtico ministerio. Quería decir que el ecónomo no estaba para controlar sino para servir. Desgraciadamente, todavía hay lugares, institutos y congregaciones donde el ecónomo se siente investido del poder de controlar, de supervisar el cumplimiento de la pobreza de sus hermanos o hermanas, de ser el fiscal acusador de los delitos monetarios de sus hermanos o hermanas.

Creo que las cosas están cambiando. Del control al servicio. Creo que las mujeres tienen mucho que decir para agilizar ese cambio. Aunque sólo sea porque en la vida religiosas las mujeres son una abrumadora mayoría. Pueden, son y deben ser motor de cambio. Desde el puesto de ecónoma general o provincial o desde el más humilde de ecónoma de una pequeña comunidad. Gracias por vuestro trabajo. Ocupáis un lugar clave para la construcción de la comunidad. Aprovecharos de ese puesto para hacer fraternidad.

Adjunto un artículo que me ha llegado por diversas vías, publicado por la Confer española. Se titula Mujeres que cuentan. Os lo podéis descargar aquí o en el enlace de más abajo. Dos religiosas ecónomas son las protagonistas del artículo. Dos mujeres que son conscientes de que lo suyo no es solamente “contar los dineros que hay en la caja” y atender las urgencias de última hora sino también tener una visión de futuro y organizar la economía de forma que esté siempre al servicio de la misión y del carisma del instituto. Me uno a sus palabras y al homenaje que hace a tantas religiosas ecónomas.

El artículo insiste en la necesidad de esa visión más allá de las urgencias de cada día. Me parece de maravilla. Ojalá todos entrásemos por ese camino. Mujeres y hombres. Sólo hay una cosa en la que no estoy de acuerdo con lo que se dice en el artículo. Es cuando dicen que “el 90% de las ecónomas no están formadas para desempeñar la tarea. A los religiosos les han preparado, quizá porque ellos le han dado más importancia al aspecto económico”. Ya me gustaría a mí que fuese así. La realidad es que hay poca preparación en general. Y luego nos va como nos va. También entre los religiosos, los hombres, hay mucho de improvisación en este tema y, como consecuencia, de falta de visión y de quedarse en atender la urgencia de la última llamada telefónica. Una pena. Porque nos jugamos el futuro de nuestro servicio a la misión de nuestros institutos. Así que la formación en este tema se convierte en tarea urgente para ellos y para ellas.

Termino. Felicidades a todas en este Día de la Mujer. Y gracias, religiosas ecónomas, por vuestro servicio abnegado y generoso que tantas veces no es bien comprendido, a veces ni siquiera por vuestras mismas hermanas de congregación.

Un comentario sobre “Religiosas Ecónomas”

  1. Gracias a ti Fernando por reconocer a tantas mujeres religiosas, que se entregan en tantas áreas de la vida y sobre todo en la no siempre tan grata área económica.
    Un saludo

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